Comisión de Personalidades por la Infancia y la Adolescencia

May 16, 2012

 

 

 “Esto es una miseria, estos abismos de pobreza que hay todavía en la   América Latina, quieren decir que la principal víctima es la niñez. Lo primero que tenemos que resolver: el problema del capital humano. Si no atendemos eso, vamos a vivir siempre en el retraso. Y el centro de todo son los niños que nos están mirando y preguntando: ¿Por qué fallaste? ¿Por qué te equivocaste? ¿Por qué fuiste inactivo en algo que podrías haber hecho?”  

– Carlos Fuentes, miembro fundador de la Comisión de Personalidades por la Infancia y la Adolescencia de América Latina y el Caribe.

 

Movilización poítica y social a gran escala
México 1999

Cumplido su primer objetivo en Octubre de 1999 en Ciudad de México, la Comisión de Personalidades por la Infancia y la Adolescencia, hizo público el Manifiesto por la Infancia y la Adolescencia, que recibió en todos los países de América Latina y el Caribe las adhesiones no sólo de otras grandes figuras de la literatura, el arte y el pensamiento en general, sino también de organizaciones, sindicatos, movimientos juveniles y de niños, y en general de la sociedad civil en su conjunto.

Tras lograr su tránsito al interior del mecanismo de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, el Manifiesto por la Infancia y la Adolescencia de 1999 y particularmente su lema “las únicas promesas que sirven son las que se cumplen”, incidió de manera importante en las deliberaciones y decisiones del más alto nivel político, hasta el punto que la Comisión de Personalidades decidió convertirse en un organismo permanente de vigilancia y estímulo de este proceso en favor de los niños, niñas y adolescentes de la Región.

La Comisión de Personalidades por la Infancia y la Adolescencia contó dentro de su estructura con una Secretaría Técnica integrada por la Fundación Santillana para Iberoamérica, la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe y el Comité Español de UNICEF.

La Comisión estuvo integrada por notables de distintos ámbitos políticos y culturales, entre ellos: el escritor mexicano Carlos Fuentes q.e.p.d., el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín q.e.p.d. , el escritor uruguayo Eduardo Galeano, el escritor argentino Ernesto Sábato q.e.p.d., el escritor colombiano Gabriel García Márquez, y la canta autora argentina Mercedes Sosa q.e.p.d.  El segundo manifiesto de la Comisión de Personalidades contó entre sus adherentes al  ex presidente de Colombia Belisario Betancur, al célebre esritor portugués José Saramago q.e.p.d., al poeta brasileño Thiago de Mello, al poeta y crítico literario ecuatoriano Jorge Enrique Adoum q.e.p.d., al poeta peruano Arturo Corcuera,  y a la política y escritora española Carmen Alborch, entre otros.

Para la Cumbre Iberaomericana celebrada en Salamanca, España en noviembre de  2002, la Comisión de Personalidades se hizo presente, y emitió un segundo manifiesto en favor de la infancia y la adolescencia de América Latina y el Caribe:

 

 

MANIFIESTO POR UNA ECONOMÍA Y DEMOCRACIA PARA NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES 

América Latina y el Caribe llegan al nuevo milenio malheridos por una situación económica y social de inquietud y angustia, en la cual los niños, niñas y adolescentes son las principales víctimas.

Las reformas económicas emprendidas durante el último decenio no alcanzaron las expectativas. Ni siquiera corrigieron las consecuencias  de la inmensa deuda social de nuestros países. Uno de los resultados del incumplimiento de los compromisos asumidos por parte de los gobiernos y la sociedad, es la situación de pobreza  extrema  en que viven más de la mitad de los niños y adolescentes.

Comprobamos, con dolor e indignación, que a las constantes causas de  indigencia de la mayoría de los niños y adolescentes de América Latina y el Caribe se añaden otras, nuevas, más feroces. Baste citar el bajo o negativo crecimiento económico que aumenta el número de hombres y mujeres sin trabajo, la caída de las exportaciones, el proteccionismo y los subsidios en los países poderosos, el pago de  intereses de la creciente deuda externa, los efectos negativos de la privatización de empresas estatales, la corrupción generalizada en las instituciones, el aumento de la crisis fiscal y los ajustes económicos que reducen indiscriminadamente los gastos sociales. Cabe añadir un importante factor que agrava la pobreza: los conflictos armados, que dejan a millares de niños y adolescentes huérfanos y abandonados, cuando no los obligan a participar en ellos.

Estos   nuevos factores debilitan aún más nuestra imperfecta democracia por la cual tanto han luchado   nuestros pueblos. La  crisis afecta  a las funciones legislativa, ejecutiva  y   judicial   y a   las demás  instituciones de la democracia representativa.

La democracia es la instancia social en donde puede generarse la ciudadanía de los niños, esto es, el respeto de sus derechos.  Por eso la democracia es la dimensión esencial del desarrollo infantil en la medida en que en ella se aprenden los códigos de la convivencia, el respeto a los  demás y los procedimientos para resolver pacíficamente  los  conflictos en paz. Lamentablemente, no existe un diálogo intergeneracional  que posibilite la consulta sistemática y fecunda sobre   los problemas e ideales de los niños y adolescentes y abra cauces institucionales de participación.

La responsabilidad del bienestar de la Infancia y la Adolescencia es de todos y nadie puede evadirla. Es fundamentalmente una responsabilidad pública de quienes ejercen funciones de gobierno y de gestión, en particular de los que están a cargo de diseñar políticas y programas respecto a la infancia y de los economistas profesionales, especialmente de los  responsables de los ministerios de hacienda, de  los jueces y miembros del poder judicial; de la policía y de los legisladores.

En un tiempo en que los valores morales y éticos se degradan, queremos exaltar la responsabilidad de los padres en la formación de sus hijos, la de los maestros en la educación de los niños, y la de los  médicos, particularmente de los que atienden  los servicios de salud pública.

Existe, además, hacia las generaciones jóvenes, una responsabilidad global  que recae en los organismos encargados de las finanzas internacionales, las empresas multinacionales, el sistema de cooperación multilateral y los inversionistas privados.  Hacemos, a este respecto, un  llamado responsable a los   países donantes para que  cumplan con los objetivos y metas fijados en la Cumbre para el Desarrollo Social celebrada en  Copenhague. Y también, para  que actúen coherentemente al emitir su voto en el directorio de las instituciones financieras internacionales cuya acción frecuentemente repercute de modo negativo en la población, en particular en los más jóvenes.

La vida miserable de millones de  niños hiere  la  dignidad humana y ante la gravedad de la situación  proponemos:

  1. La concreción urgente a nivel regional, nacional y local de un  Pacto Social por la Infancia entre todos los agentes políticos, económicos y sociales que estipule:

- Que ningún niño, niña o adolescente tenga hambre.

- Que todos los niños, niñas y adolescentes vayan a la escuela

-Que ningún niño, niña o adolescente tenga que trabajar ni sufra algún tipo de explotación y abuso

2.    Prioridad en el financiamiento de los programas y proyectos que garanticen los derechos sociales de los niños,    asegurando que en  tiempos de recesión y de crisis, tan frecuentes en nuestra región, se respete el Interés superior del Niño fijado en el  artículo 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño.  Para ello proponemos las siguientes medidas prácticas:

  • Programas nutricionales para establecer un sistema de seguridad alimentaria para todos los niños.
  • Salario de inclusión social ( transferencia monetaria básica) para las jefas y los jefes de hogar que viven en indigencia, condicionado a la asistencia  a la escuela y al  adecuado control de salud para niños, niñas  y adolescentes  embarazadas.
  • Expansión del presupuesto educativo a fin de garantizar a todos la asistencia a la escuela, desde la educación temprana hasta la  secundaria, para evitar la   transmisión generacional de la pobreza.
  • Un sistema de vigilancia  ciudadana para que los programas que aseguran los derechos de los niños sean “programas protegidos” de todo recorte presupuestario o ajuste fiscal.

3.   Defendemos la necesidad de un giro moral en virtud del cual el principal valor del desarrollo y el crecimiento no sea la acumulación de riqueza sino el compromiso por el respeto de los derechos humanos en general y, en particular, la observancia irrestricta del sistema de garantías definido en la Convención sobre los Derechos del Niño.

No necesitamos justificar nuestras propuestas con un análisis de su viabilidad económica. Sabemos que lo que pedimos, en el presente manifiesto y en otros anteriores, no es algo excepcional sino que está claramente establecido en la Constitución de cada uno de nuestros países. Pedimos  el respeto de la Constitución: una democracia política y económica  que valorice con dignidad y amor la vida de nuestros niños.

América Latina y el Caribe tienen todas las potencialidades económicas y sociales y todas las energías creativas intactas para plantearse y planificar su futuro con dignidad para todos sus habitantes. Negamos, así, la idea de que nuestra historia nos condena a la miseria y que sigue siendo la concreción de una tristeza atávica. Afirmamos nuestra certeza en la posibilidad de realización de nuestros sueños e ideales, entre los que figura, en primer lugar, la hermosa  plenitud que aún les queda por vivir a nuestro, niños niñas y  adolescentes, que son el más poderoso fundamento de nuestro propio porvenir.

Finalmente solicitamos al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) que asuma la tarea de impulsar el diálogo entre sociedad y gobierno y con los niños, niñas y adolescentes de cada uno de nuestros países, con miras al cumplimiento de los objetivos aquí señalados.

 

Salamanca, 26 de Noviembre del 2002

Fuente: UNICEF América Latina y el Caribe

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